Ana, administrativa en Igualada, recibió un correo de empresa a última hora: quedaba incluida en un ERTE y no entendía si seguía contratada, cuánto iba a cobrar ni si podían despedirla después. Esa mezcla de miedo y desorden mental es normal. Lo que no debes hacer es quedarte quieto.

Tabla de contenido

Me han incluido en un ERTE ¿Y ahora qué?

Lo primero: un ERTE no equivale a un despido. Si te han metido en uno, tu contrato no desaparece. Se suspende temporalmente o se reduce tu jornada. Eso cambia mucho las cosas, porque tus derechos del trabajador ante un erte no arrancan desde cero. Siguen existiendo.

Ana pensó lo peor. Creyó que la empresa estaba preparando su salida y que el siguiente paso sería la carta de despido. Es una reacción frecuente. También es un error. El ERTE nació precisamente para evitar que la primera respuesta de la empresa sea echar gente.

Durante la crisis del COVID-19, los ERTE se utilizaron de forma masiva en España, con más de 3,5 millones de trabajadores afectados en su punto máximo en abril de 2020, y el 97,7% de las empresas que usaron ERTE entre julio de 2020 y 2021 seguían operativas, según el análisis publicado en la supervivencia de las empresas que se acogieron a ERTE. Ese dato importa por una razón muy simple: el ERTE se ha usado como herramienta para aguantar una crisis sin romper la relación laboral.

Estar en ERTE preocupa. Pero jurídicamente estás en una posición mucho mejor que quien recibe una extinción de contrato.

Eso no significa que tengas que confiar ciegamente en la empresa. Significa que debes actuar con cabeza. Lee la comunicación. Guarda el correo, la carta o el documento de notificación. Comprueba desde qué fecha te afecta y si habla de suspensión o de reducción de jornada. Esa diferencia manda sobre tu salario, tu prestación y tu día a día.

Lo que te recomiendo hacer el primer día

  • Guarda la notificación completa. No solo la primera hoja. También correos, anexos y cualquier mensaje interno.
  • No firmes a la ligera. Si firmas, añade “no conforme” si no tienes claro lo que aceptas.
  • Revisa la fecha de efectos. En laboral, los plazos mandan.
  • Apunta los cambios reales. Si te dicen una cosa por escrito y te exigen otra en la práctica, anótalo.

Si ahora mismo estás bloqueado, quédate con esto: aún no has perdido tu empleo. Pero sí puedes perder oportunidades de defenderte si no te mueves a tiempo.

Qué es un ERTE y Tipos Principales

La idea clave que debes grabarte

ERTE significa Expediente de Regulación Temporal de Empleo. La palabra importante es “temporal”. No estamos ante una ruptura definitiva del contrato, sino ante una pausa o una reducción parcial de la prestación de servicios.

Jurídicamente, el artículo 47 del Estatuto de los Trabajadores permite dos modalidades. La primera es la suspensión completa del contrato. La segunda es la reducción de jornada, que puede ir del 10% al 70%, tal y como se explica en este análisis sobre los derechos del trabajador ante despido en ERTE. Esa cifra no es un detalle técnico sin importancia. Define cuánto trabajas y cómo se calcula la protección económica.

Las empresas suelen justificar el ERTE por causas económicas, técnicas, organizativas o productivas, o por fuerza mayor. A ti, como trabajador, te interesa menos la etiqueta y más la prueba real de que esa causa existe y se ha aplicado correctamente.

Si necesitas una explicación básica adicional, puedes revisar esta guía sobre qué es un ERTE y cómo afecta al trabajador. Úsala como orientación inicial, no como sustituto de revisar tu caso concreto.

Comparativa de Tipos de ERTE

Característica ERTE de Suspensión Total ERTE de Reducción de Jornada
Trabajo diario Dejas de prestar servicios temporalmente Sigues trabajando, pero menos horas
Salario de empresa La empresa deja de pagarte salario por el tiempo suspendido La empresa te paga la parte correspondiente al tiempo trabajado
Prestación Pasas a cobrar prestación por desempleo Cobras prestación por la parte reducida
Organización personal La ruptura de rutina es total La afectación es parcial y más difícil de gestionar
Riesgo práctico Que te pidan trabajar “por fuera” Que trabajes más horas de las reducidas sin compensación

Regla práctica: si tu ERTE es de reducción, controla tus horas reales. Muchas irregularidades aparecen ahí.

Cómo saber qué tipo te han aplicado

Busca tres datos en la comunicación:

  • La modalidad. Debe decir si hay suspensión o reducción.
  • La fecha de inicio. Sin fecha clara, luego vienen los problemas.
  • Tu afectación concreta. No basta con una fórmula genérica sobre “ajustes organizativos”.

Si el documento es confuso, no lo normalices. En laboral, lo ambiguo suele acabar perjudicando al trabajador.

Tus Derechos Económicos Clave Durante el ERTE

Una mujer observa gráficos financieros en una pantalla de ordenador junto a una pila de monedas doradas.

A Marta le llegó el correo un martes por la tarde. Leyó “ERTE” y dejó de pensar en tecnicismos. Solo tenía una pregunta: cuánto dinero iba a entrar en casa al mes siguiente. Esa es la pregunta correcta. Si estás en esa situación, no te distraigas con explicaciones vagas de la empresa. Primero aclara qué cobras, quién te lo paga y si las cantidades están bien calculadas.

Qué dinero puedes cobrar durante el ERTE

Tu ingreso puede venir de dos sitios: de la empresa, del SEPE, o de ambos.

Si tu ERTE es de suspensión, la empresa deja de pagarte salario por el tiempo suspendido y pasas a cobrar la prestación por desempleo. Si es de reducción de jornada, la empresa te paga solo las horas que realmente trabajas y el SEPE cubre la parte reducida.

Hay una idea que debes retener desde ya: prestación no significa salario. Son conceptos distintos, con pagadores distintos y con errores distintos. Por eso no basta con mirar si “ha entrado dinero”. Hay que comprobar si ha entrado lo que corresponde.

También conviene cortar de raíz un miedo muy extendido. Durante el ERTE, la protección por desempleo funciona con reglas específicas y no debes asumir sin más que estás perdiendo el paro que tenías acumulado. Si la empresa o un compañero te lo dice de forma tajante, pide que te lo pongan por escrito y revisa tu caso.

Lo que suele generar más errores en la práctica

El problema no suele ser solo cobrar menos. El problema es cobrar menos de lo debido y tardar meses en detectarlo.

Revisa estos puntos desde la primera nómina o desde el primer pago del SEPE:

  • La base usada para calcular la prestación. Si está mal, cobrarás mal cada mes.
  • La parte de salario que sigue pagando la empresa. En un ERTE de reducción, debe coincidir con las horas realmente trabajadas.
  • Los complementos salariales. Algunos se mantienen y otros no, según su naturaleza y según lo pactado en convenio o acuerdo.
  • Las pagas extra. Su impacto cambia según haya suspensión o reducción.
  • Las vacaciones. No las des por supuestas. Hay que revisar cómo queda tu devengo en función de tu situación concreta.

Aquí muchas empresas hablan de forma confusa, y esa confusión siempre perjudica al trabajador. Exige números. Exige desglose. Exige documentos.

Pagas extra, vacaciones y complementos. Aquí se pierde mucho dinero

Este punto da problemas en casi todos los despachos laboralistas. Y con razón.

Si tu contrato está suspendido, no estás prestando servicios durante ese periodo. Eso afecta al salario ordinario y puede afectar al devengo de determinados conceptos. Si tu jornada está reducida, la situación cambia porque sigues trabajando parcialmente. El efecto sobre pagas extra, pluses y vacaciones no se resuelve con una frase genérica de recursos humanos.

Un ejemplo habitual. La empresa mantiene en nómina un concepto salarial durante unos meses y luego lo elimina alegando que “en ERTE no toca”. Eso no se acepta sin revisar antes el convenio, tu contrato, tus nóminas anteriores y la comunicación del expediente. Hay complementos ligados al puesto efectivo, otros ligados a resultados, otros consolidados. Meter todo en el mismo saco es un error.

Si comparas lo que cobrabas antes con lo que recibes ahora y ves una caída mayor de la esperada, no lo atribuyas automáticamente al ERTE. Puede haber un cálculo incorrecto.

Si te ayuda verlo explicado de forma audiovisual, este vídeo resume cuestiones prácticas que suelen generar dudas:

Señales de alerta que debes detectar en días, no en meses

Hay tres situaciones que exigen reacción rápida.

  • Te piden trabajar más horas de las reconocidas en la reducción. Si cobras como jornada reducida, no pueden exigirte disponibilidad de jornada completa.
  • No puedes entender la nómina ni separar qué paga la empresa y qué paga el SEPE. Si no se entiende, se revisa. Así de simple.
  • Te prometen arreglarlo después. En laboral, “ya lo veremos” suele traducirse en pérdida de prueba y dinero difícil de recuperar.

Guarda la carta del ERTE, las nóminas, los justificantes del SEPE, los correos y cualquier mensaje donde te pidan trabajar fuera de lo comunicado. Si algo no cuadra, consulta pronto. Esperar solo da ventaja a la empresa.

Derechos Laborales que Conservas Intactos

A Carlos le comunicaron el ERTE un lunes. El jueves ya tenía una duda que veo cada semana en el despacho: “Si no estoy trabajando con normalidad, ¿sigo contando para la empresa o me han dejado en tierra de nadie?”. La respuesta es clara. Sigues siendo trabajador de esa empresa y conservas derechos que la empresa no puede recortar por la puerta de atrás.

Tu contrato sigue suspendido o reducido, según el caso, pero la relación laboral continúa. Eso significa que sigues en alta en la Seguridad Social y mantienes la cobertura correspondiente. Si enfermas o entras en incapacidad temporal, no desapareces del sistema por estar afectado por un ERTE.

También conviene cortar de raíz una confusión habitual. En un ERTE no hay indemnización porque no se extingue el contrato. La indemnización entra en juego cuando hay despido o extinción colectiva, no cuando la empresa aplica una medida temporal. Si más adelante recibes una carta de despido, entonces sí importa saber la diferencia entre despido procedente e improcedente.

Infografía mostrando cuatro derechos laborales fundamentales que los trabajadores conservan intactos durante un proceso de ERTE.

Límites que la empresa no puede saltarse

El ERTE no da carta blanca para hacer cualquier ajuste interno. Si la empresa te suspende o te reduce jornada por una causa concreta, tiene que actuar de forma coherente con esa causa.

No puede vaciar de contenido el expediente mientras te mantiene afectado. Si te tienen con el contrato suspendido o con menos horas, hay que revisar con lupa que no estén cubriendo ese trabajo con horas extraordinarias, nuevas contrataciones o externalizaciones que contradigan la propia lógica del ERTE. Cuando eso ocurre, la empresa se expone y tú ganas una prueba muy útil.

Tu puesto tampoco queda en el aire. Sigues formando parte de la plantilla, conservas tu antigüedad y tu expectativa de reincorporación cuando termine la medida. El ERTE no te convierte en un trabajador de segunda ni permite apartarte de la empresa como si hubieras desaparecido.

Derechos que debes hacer valer con hechos

Aquí muchos trabajadores se confían y pierden fuerza. El derecho existe, sí, pero luego hay que poder demostrar que la empresa lo ha vulnerado.

Guarda todo.

Guarda la comunicación del ERTE, los cuadrantes, los correos, los mensajes de WhatsApp, las llamadas en las que te piden “un favor puntual” y cualquier instrucción que contradiga tu suspensión o tu reducción de jornada. Si te apartan de información básica, te cambian funciones sin explicación o te hacen trabajar de forma informal, no lo normalices. Anótalo y consérvalo.

Señales de alarma reales

  • Te piden trabajar mientras sigues formalmente suspendido. Eso no se arregla con una promesa verbal.
  • Te reducen jornada sobre el papel, pero te exigen una disponibilidad mayor. Si ocurre, hay que revisarlo de inmediato.
  • Contratan a alguien o reparten fuera tareas que encajan con las tuyas. Puede ser una irregularidad relevante.
  • Nadie te informa de tu situación ni de cómo será la reincorporación. El silencio también importa como indicio.

Mi recomendación es simple. Si ves una sola de estas señales, no esperes a que el problema crezca. Reúne la documentación y pide asesoramiento laboral cuanto antes. En ERTE, quien actúa pronto suele llegar con pruebas. Quien espera, llega con recuerdos.

Protección Frente al Despido y Qué Hacer si Ocurre

Marta abrió la carta pensando que sería una actualización del ERTE. Era un despido. En ese momento, el problema ya no era solo la empresa. El problema era el reloj.

Una mujer joven con expresión seria frente a un holograma brillante de una balanza de justicia digital.

Si te despiden durante un ERTE o justo después, no aceptes la situación como si fuera la consecuencia natural del expediente. Hay despidos válidos, sí, pero también hay cartas mal planteadas, causas mal explicadas y decisiones empresariales que se pueden tumbar. Y aquí hay una regla que no admite descuidos: el plazo para impugnar el despido es de 20 días hábiles desde la fecha de efectos.

Ese plazo vuela.

Cuándo un despido durante o después del ERTE merece revisión inmediata

Sospecha si la empresa usa para despedirte una versión maquillada de la misma causa que ya utilizó para meterte en ERTE. También hay que revisar el caso si el despido llega justo al reincorporarte, si afecta a perfiles muy concretos sin explicación seria o si la carta mezcla frases genéricas sin datos reales.

No hace falta que tú decidas en casa si el despido es legal o ilegal. Lo que sí tienes que hacer es detectar la señal de alarma y moverte rápido. Para entender cómo se encuadran estas extinciones, te puede orientar esta guía sobre la diferencia entre despido procedente e improcedente. Te servirá para situarte. La estrategia, en cambio, hay que prepararla con asesoramiento laboral.

Qué hacer el mismo día en que recibes la carta

Haz esto, por este orden:

  1. Guarda la carta completa y no la manipules
    Necesitas el documento íntegro, con fecha de entrega y fecha de efectos. Haz fotos, escanéala y reenvíatela a tu correo personal.

  2. Anota cómo te la entregaron
    No es un detalle menor. Cambia mucho que te la dieran en mano, por burofax, por correo electrónico o después de una llamada previa de recursos humanos.

  3. No firmes “conforme” si no estás de acuerdo
    Si firmas la recepción, deja claro que solo firmas como recibido, no como aceptación del contenido.

  4. Reúne el contexto del ERTE
    Carta del expediente, comunicaciones posteriores, cuadrantes, mensajes, cambios de turno, órdenes de trabajo y cualquier prueba de lo que pasó de verdad.

  5. Pide cita cuanto antes con un abogado laboralista o con tu sindicato
    La papeleta de conciliación no se presenta sola y el tiempo perdido al principio luego no se recupera.

Errores que te dejan sin defensa

El primero es confiar en que “ya hablarán contigo”. Muchas empresas ganan tiempo así. Tú lo pierdes.

El segundo es pensar que, como estabas en ERTE, el despido será automáticamente nulo o improcedente. Eso hay que estudiarlo. La carta, la causa, el momento, tu puesto y la conducta previa de la empresa importan mucho.

El tercero es acudir a consulta sin papeles. Si quieres una respuesta útil, llega con orden. Un buen asesoramiento no sale de una conversación vaga. Sale de documentos, fechas y hechos concretos.

Qué puedes reclamar si el despido no está bien hecho

Dependerá del caso. Puede discutirse la procedencia del despido, la indemnización, los salarios que correspondan o incluso la readmisión si concurren causas de nulidad. Lo importante es que no renuncies antes de tiempo por miedo o por cansancio. Muchas personas aceptan la versión de la empresa solo porque la carta suena técnica. Ese es un error clásico.

Mi consejo es claro. Si recibes un despido estando en ERTE o poco después, no improvises, no negocies a ciegas y no dejes pasar días esperando a ver qué ocurre. Guarda todo y busca ayuda jurídica ese mismo día.

Cómo Impugnar un ERTE y Documentación Útil

No siempre hay que esperar al despido para reaccionar. A veces el propio ERTE está mal planteado, mal comunicado o se aplica de forma arbitraria. Si sospechas eso, se puede discutir jurídicamente.

Motivos habituales para discutir el ERTE

Un trabajador suele impugnar cuando detecta alguna de estas situaciones:

  • La causa no parece real. La empresa habla de necesidad temporal, pero la actividad sigue con normalidad.
  • La selección de afectados chirría. Se aplica de forma extraña, desigual o difícil de justificar.
  • La práctica no coincide con el papel. En la carta figura reducción, pero en la realidad exigen disponibilidad plena.
  • Faltan comunicaciones claras. Sin información concreta, tu defensa queda debilitada.

En algunos casos, el debate sobre la nulidad o la estrategia procesal puede cruzarse con escenarios más amplios de ruptura de la relación laboral. Si quieres situarte, esta entrada sobre despido nulo y no quiero volver ayuda a entender por qué no todas las victorias judiciales se traducen en lo mismo para el trabajador.

Checklist de documentos antes de pedir ayuda

Llega a la consulta con orden. Ahorrarás tiempo y ganarás precisión.

  • Carta o comunicación del ERTE
    Es la pieza central. Ahí deben constar causa, fecha y modalidad.

  • Contrato de trabajo y anexos
    Sirven para ver categoría, jornada, funciones y condiciones iniciales.

  • Nóminas previas y posteriores
    Permiten detectar descensos, errores y desajustes entre salario y afectación real.

  • Vida laboral o documentación de Seguridad Social que tengas disponible
    Ayuda a confirmar alta y periodos.

  • Correos, WhatsApp o instrucciones internas
    Si te pidieron trabajar estando suspendido o reducido, eso puede ser decisivo.

  • Calendarios, cuadrantes y registros de jornada si existen
    Son especialmente útiles en reducciones de jornada mal aplicadas.

Ve a la consulta con documentos, no solo con recuerdos. En laboral, lo que no puede probarse pierde mucha fuerza.

Si te falta algún papel, no abandones. Lleva lo que tengas. Muchas veces se puede reconstruir el caso con una combinación de documentos básicos y cronología clara de hechos.

Preguntas Frecuentes Sobre tus Derechos en un ERTE

¿Sigo cotizando durante el ERTE?

Sigues de alta en la Seguridad Social. Eso es importante para mantener cobertura y continuidad de tu posición laboral.

¿Si enfermo durante el ERTE me quedo sin protección?

No. Si estás en situación de incapacidad temporal durante el ERTE, sigues cubierto por Seguridad Social y el ERTE no elimina esos derechos vinculados a la salud.

¿Puedo trabajar para otra empresa?

Puede depender de tu situación concreta y de la compatibilidad con la prestación. No improvises. Antes de hacerlo, consulta cómo encaja en tu caso para no generar problemas posteriores.

¿La empresa puede despedirme sin más por estar en ERTE?

No por el simple hecho de estar en ERTE. Si recibes despido, hay que estudiar la causa real y, sobre todo, actuar dentro del plazo legal.

¿Qué debe entregarme la empresa si me despide?

La empresa debe entregar carta de despido por escrito con causa y hechos concretos, y también finiquito e indemnización cuando proceda.

¿Cuándo debo buscar ayuda profesional?

Cuando recibes la comunicación del ERTE y no la entiendes, cuando te exigen trabajar más de lo comunicado, cuando tus nóminas no cuadran o cuando aparece una carta de despido. En esos cuatro escenarios, esperar suele empeorar tu posición.


Si estás pasando por un ERTE y no tienes claro si la empresa está actuando correctamente, pide una revisión jurídica cuanto antes. Alcántara Moreno Abogados asesora a trabajadores particulares en conflictos laborales, incluido el análisis de comunicaciones de ERTE, despidos, sanciones y reclamaciones salariales. La primera consulta tiene un coste de 75 €, descontable de los honorarios finales, y sirve para valorar viabilidad, documentación y siguientes pasos con una estrategia concreta.